Comercio detallista y periodistas disfrutaron mágica velada de Felicilandia

Fuente: Confedech
Categoría principal: Inmortales.

** Mítico reino recreado todos los años por esforzado gremio coronó a la Mujer y al Hombre Feliz

** Despedida anticipada de 2008 fue a todo trapo y abrazó a Confedech y comunicadores sociales

No hay lugar en el planeta donde se pase mejor que en Felicilandia. De eso dieron cuenta las decenas de periodistas asistentes a la cena de fin de año del mágico país que todos los calendarios recrea la Confederación del Comercio Detallista y Turismo, Confedech.
Es que Felicilandia, calladita nomás, posee más fantasía que míticos pueblos de la Tierra Media de Tolkien, que el Macondo de Cien Años de Soledad o que la localidad de Hogwarts, sede de la Escuela de Magia de Harry Potter.
A muchos les pareció sentir como incansable música de fondo el tema "La Felicidad", de Palito Ortega, o aquella canción que dice: "No, no hay rencor, no hay envidia ni dolor/porque el amor siempre da felicidad...". Y la verdad es que no se hizo necesario un matiz sonoro ambiental, porque Felicilandia tuvo música propia y la instaló en el alma de cada cual a la manera de cósmico parlante.
Felicilandia también distinguió a la gerenta de Microempresas del BancoEstado a Isabel Guzmán; coronó a la Reina Feliz, en la figura de la periodista Ninoska Leiva, y al Rey Feliz, el profesional de las comunicaciones Iván Avendaño. La soberana cumplió con su promesa de campaña y realizó el Baile del Caño ante la efervescencia de los más de cien concurrentes; dijo que la jugará por aumento de sueldos para los chicos de la prensa, asados y bebestible asegurados por contrato y, por supuesto, dar la vida si fuera necesario para masificar las veladas de Felicilandia en todo el país real.
La verdad es que todos los postulantes a Reina y Rey Feliz reflejaron en sus programas de gobierno las quimeras más sentidas del periodismo nacional y coincidieron en incrementar los lazos de camaradería entre el gremio del comercio detallista y los medios de comunicación.
En un marco de burbujeante alegría, uno de los deseos más recurridos fue que ninguno de los presentes cayera en desgracia por la crisis económica, propósito que el líder de Confedech, Rafael Cumsille, destacó como prioritario para los micro, pequeños y medianos empresarios.
El dirigente instó a luchar por el desarrollo de los establecimientos de menor tamaño, porque -dijo metafóricamente- allí radica la clave que puede convertir a Chile en un reino de dicha y prosperidad para todos sus habitantes.
Al término de las ceremonias los asistentes a la noche de Felicilandia se felicitaron, valga la redundancia, en un gran brindis por una feliz Pascua y un 2009 que traiga la magia de todos los deseos cumplidos. ¡Grande, Felicilandia!