EN EL MES DEL COMERCIO PERFILAMOS A DIEGO PORTALES COMO EMPRENDEDOR Y ESTADISTA

Fuente: Confedechtur
Categoría principal: Historias de Emprendedores. Palabras clave: diego portales

El 6 de junio de 1837, a los 44 años fue asesinado el estadista Diego Portales Palazuelos, denominado el Constructor de la República por su labor desde 1830 como Ministro del Interior, de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina.
Sus merecimientos lo convirtieron en el “Patrono del Comercio” y en la actualidad es un símbolo de la actividad comercial y figura señera de la Confederación del Comercio Detallista y Turismo de Chile, la más numerosa y organizada entidad del empresariado del sector privado del país.
Por eso es que al iniciarse el llamado Mes del Comercio, resulta ineludible detenerse en algunos aspectos poco conocidos de su vida. Pocos saben de la profunda religiosidad que tras la muerte de su amada esposa en 1821 lo hizo visitar las iglesias diariamente y hacer la promesa de ser célibe.
Ya estaba dedicado al comercio, demostrando su apego a esta actividad y su mentalidad emprendedora, iniciándose sólo con un capital de $4.000 regalados por el abuelo de su mujer, los que invirtió en paños y casimires que vendió en su propia casa, afanado en la incipiente área empresarial textil.
Después de su viudez y como distracción a sus pesares se estableció en Lima, asociándose con el comerciante José Manuel Cea y embarcándose para el puerto de Callao en 1822. Obtuvo excelentes resultados financieros, que esfumaron su aire taciturno posterior a la muerte de su esposa y lo convirtieron en hombre desenvuelto, galante y bien vestido, amante de las fiestas, buen bailarín de zamacueca e intérprete del arpa y la guitarra.
Sin embargo, en 1824 fracasó en el llamado estanco del tabaco, pero sin proponérselo constituyó junto a sus colaboradores un verdadero grupo político denominado de “los estanqueros”, al cual se sumaron chilenos hastiados de la anarquía y el desgobierno sufridos por el país desde la abdicación de O’Higgins en 1823.
El 3 de abril de 1830 aceptó el nombramiento de Ministro del Interior, de Relaciones Exteriores y de Guerra y Marina, aunque eso significaba desatender sus negocios. Desde entonces destacó por organizar un gobierno presidencial, centralizado, fuerte e impersonal, con un Ejecutivo fuerte, eficiente y de elevada moralidad y majestad de la Ley.
El 6 de junio de 1837 fue fusilado sin proceso, en un asesinato que despertó el repudio nacional pero no logró borrar su obra, calificada por el historiador Jaime Eyzaguirre como propia de “un fluido magnético que hacía difícil, cuando no imposible, resistir a su poder avasallador”.
El también historiador Isidoro Errázuriz señaló que “en la práctica de los negocios había adquirido el hábito de marchar de frente hacia cualquier dificultad, de llamar a las cosas por su verdadero nombre y de descubrir a primera vista el lado favorable y el lado adverso de toda situación y el lado flaco de sus aliados y de sus antagonistas”.