ECOS DE LA CHARLA SOBRE MIPYMES Y REFORMA LABORAL: LAS FUNDAMENTALES DIFERENCIAS ENTRE EMPRESAS DE MENOR TAMAÑO Y LAS GRANDES

Fuente: Confedechtur
Categoría principal: Gremial. Palabras clave: reforma laboral

Potente eco ha tenido entre las siete ramas de la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y mediana Empresa las conferencias efectuadas el jueves 13 del presente por el asesor e integrante del Departamento de Estudios, Enrique Román, ante dirigentes de la Confederación del Comercio Detallista y Turismo de Chile (CONFEDECHTUR) y de CONAPYME.
En las charlas se subrayaron las razones de por qué la Reforma Laboral no debe incluir a las empresas Mipymes, entre ellas el tamaño, las ventas y la organización interna, que quedan claras cuando el especialista remarcó que las 637.000 empresas Mipymes formalizadas sólo venden el 1% del total, en tanto las pequeñas llegan apenas al 3,6% y las medianas al 4% del total.
Román también reparó en que producto de la concentración del mercado las empresas de menor tamaño han sufrido perjuicios del estilo de la caída de 4.000 millones de dólares al año desde 1990, lo cual en justicia las inhabilita para ser parte del proyecto de reforma laboral.
Durante la exposición "¿Por qué la Reforma Laboral debiera excluir a las Mipymes?", el conferencista señaló que la concentración de la actividad económica genera un flujo doble de ingresos que se desplaza desde los trabajadores y desde los empresarios de menor tamaño, hacia un pequeñísimo grupo de grandes empresas que están absorbiendo de un modo extremadamente veloz la actividad económica del país.
Las ventas de las 12.000 mayores empresas del país (1,5% del total) se han encumbrado desde un 75% en 1990 a un 85% en 2011, esos diez puntos de diferencia significan que la caída de participación en las ventas de las empresas de menor tamaño asciende a cerca de US$ 3.000 millones anuales, las cuales han pasado a ser generados hoy por las grandes empresas. De ese modo cuando nos referimos al PIB del país, en realidad (ajustadas por variación de stocks) estamos hablando de las ventas del 1,5% de las empresas del país. Ellas han pasado a concentrar no solo las ventas, sino que también los medios de comunicación y el financiamiento de la actividad político electoral de muchas de las agrupaciones políticas del país.
Las microempresas vendían en 1990 un promedio de $9,6 millones anuales, en tanto hoy venden un promedio de $13,3 millones anuales. Las Pequeñas empresas que vendían $173 millones anuales, hoy venden $177 millones anuales. Las medianas empresas que vendían $848 millones anuales hoy venden $1.167 millones anuales. Las Grandes empresas que en promedio vendían $12.470 millones anuales hoy venden en promedio $28.880 millones. Si dentro de ellas se separa a las megaempresas, estas venden hoy un promedio de $298.000 millones anuales.
Como en general las utilidades netas de las empresas oscilan entre un 10 % después de impuestos y retiros, el monto de que disponen las microempresas como utilidad no supera los $500 mil mensuales. Dicho monto debiera financiar las futuras inversiones y eventualmente, tanto los retiros de utilidades del empresario como las mejoras salariales a sus trabajadores.
Si se asume que la remuneración del micro empresario asciende a tan solo un sueldo mínimo mensual, restarían poco más de 250 mil mensuales para inversión y como el monto de dicho sueldo es generalmente superior a ese monto, es claro porqué el espacio para mejoras salariales en dichas firmas no es de por sí muy amplio.
Los pequeños empresarios no están mucho mejor. Su utilidad en promedio se aproxima al millón y medio mensual y sus requerimientos de inversión y capital de trabajo son mucho más altos que en la microempresa. Los medianos empresarios por su parte disponen de $9,7 millones mensuales, para repartir y reinvertir, en tanto los grandes empresarios disponen de $240 millones mensuales para repartir, puesto que la inversión se concentra en las megaempresas y estas en general no deben preocuparse demasiado de la inversión pues buena parte de ella ha sido financiada por el Estado o a través de la institucionalidad creada por el Estado para proveerles financiamiento.
En efecto, el sistema de AFP (vía emisión de bonos, ADRs y otros títulos de deuda) les ha aportado, en exclusividad, a las Megaempresas cerca de 60 mil millones de US$ prestados por las AFP a la Banca privada y a cerca de 200 Megaempresas, a tasas de interés cuyo costo es la mitad de las tasas que cobra a sus clientes el sistema bancario. Como si esto fuese poco el Estado Chileno, hasta hoy, les ha aportado a las Mega y Grandes empresas, vía el FUT, 150 Mil millones de US$ adicionales, los cuales han significado un préstamo del fisco (que ha renunciado a cobrar la parte que corresponde a los impuestos adeudados) a costo cero a objeto de financiar la inversión de estas empresas.
En resumen, sin el apoyo del Estado habría sido imposible que estas grandes empresas hubiesen podido generar, desde 1990 a la fecha, la dramática concentración de las ventas que hoy exhiben en su poder, acentuó durante su charla el experto Enrique Román.