ECOS DE CHARLA SOBRE REF0RMA LABORAL Y MIPYMES: INGRESOS DEL MICROEMPRESARIO NO PERMITEN REGULARLOS POR IGUAL CON GRAN EMPRESA

Fuente: Confedechtur
Categoría principal: Gremial. Palabras clave: reforma laboral

Tal como lo señaláramos en una reciente nota acerca de las razones para que las Mipymes no sean incluidas en la Reforma Laboral, de la destacada charla del experto Enrique Román -realizada el jueves 13 del presente- se desprende que las empresas de menor tamaño no están en condiciones de competir con aquellas superficies privilegiadas por la concentración del mercado; no cuentan con los ingresos suficientes para definir el reparto de riqueza, ni -a consecuencia de lo señalado- deberían ser incluidas en las nuevas normativas laborales.
Durante sus charlas ante los dirigentes de CONFEDECHTUR y de CONAPYME, mencionado el integrante del Departamento de Estudios explicó que si se asume que la remuneración del micro empresario asciende a tan solo un sueldo mínimo mensual, restarían poco más de 250 mil mensuales para inversión y como el monto de dicho sueldo es generalmente superior a ese monto, es claro porqué el espacio para mejoras salariales en dichas firmas no es de por sí muy amplio.
Los pequeños empresarios no están mucho mejor. Su utilidad en promedio se aproxima al millón y medio mensual y sus requerimientos de inversión y capital de trabajo son mucho más altos que en la microempresa. Los medianos empresarios por su parte disponen de $9,7 millones mensuales, para repartir y reinvertir, en tanto los grandes empresarios disponen de $240 millones mensuales para repartir, puesto que la inversión se concentra en las megaempresas y estas en general no deben preocuparse demasiado de la inversión pues buena parte de ella ha sido financiada por el Estado o a través de la institucionalidad creada por el Estado para proveerles financiamiento.
Desafortunadamente las Mipymes han sido demasiado castigadas y están tan en el suelo, que es difícil pensar que las políticas Publicas que siguen sin considerarlas como un actor relevante, puedan convocarla para quebrar las expectativas del sector privado y construir la verdadera alianza publico privada que debería ser impulsada: las del Estado y las Mipymes. En resumen, las equivocadas estrategias de las cuales las Mipymes han sido victima, han concluido en que el caballo ganador por el cual algunos han decidido apostar parece estar bastante cojo y no ha logrado impulsar la productividad del país al alza, sin lo cual no hay la menor posibilidad de avanzar hacia el desarrollo.
La productividad del país se estancó a partir de la crisis asiática, estamos apenas 20 puntos por sobre 1960 y las grandes empresas, que generan casi el 90% del PIB, y que por ende son las únicas que podrían revertir la tendencia, se muestran impotentes para sacar al país de esta trampa que nos aleja del desarrollo.
Hoy el 37,3% de los trabajadores de las grandes empresas ganan más de tres salarios mininos, en tanto en la micro pequeña y mediana empresa ganan esos montos el 15,9 el 24,1 y el 31,1% respectivamente, porcentajes bastante inferiores a los de 2002, los cuales generan en los trabajadores de las empresas de menor tamaño, sentimientos de frustración, que muy rara vez dimensionan de un modo adecuado, el que dicha regresión obedece a la existencia en sus empresas de una situación de crisis al borde de lo terminal y no a la mera voluntad de sus empleadores.
A la caída de las ventas de las Mipymes se ha sumado el racionamiento del crédito, la falta de competencia en el sistema bancario, que las obliga a pagar una gran parte de sus utilidades en tasas de intereses al borde lo expropiatorio y los cuantiosos subsidios públicos implícitos que perciben las grandes empresas a través de arreglos institucionales ad hoc, cuya modificación no ha logrado hacerse espacio en las agendas de los gobiernos desde 1990 en adelante.
Como si lo anterior fuese poco, el sistema tributario castiga su escaso nivel de liquidez, concluyó puntualizando Enrique Román en esta parte de su disertación.