CONAPYME ENTREGÓ CARTA A PRESIDENTA BACHELET: UNA REFORMA LABORAL QUE PERJUDIQUE A MIPYMES FAVORECE COLUSIÓN Y CONCENTRACIÓN

Fuente: Confedechtur
Categoría principal: Gremial. Palabras clave: actividades conapyme

Los presidentes de las ramas de la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CONAPYME), encabezados por Rafael Cumsille, entregaron en el Palacio de La Moneda una carta a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la que exponen los peligros para las Mipymes de aprobarse el actual proyecto de reforma laboral.
La nota señala textualmente:

S.E.
Presidenta de la República
Sra. Michelle Bachelet Jeria
P R E S E N T E

Excma. Sra. Presidenta de todos los chilenos:

Una Reforma Laboral que perjudique a las Mipymes favorecerá la Colusión y la Concentración Económica.

Su gobierno ha puesto suma urgencia a esta Reforma, con las indicaciones del día 02/03/2016, que no cumplen compromisos asumidos por su Gobierno el día 15 de Diciembre del año 2015.-

Las Pymes de Chile, aportan empleo de calidad a un enorme porcentaje de trabajadores y abren las puertas al mundo laboral a los más pobres y menos calificados del país.

Tal como está el proyecto, significa derechamente el cierre, la muerte de Pymes y, con ello, el fin de la fuente laboral para miles de chilenos y sus familias.

Con el mayor respeto le solicitamos Sra. Presidenta que no olvide los compromisos que su Gobierno asumió con las Mipymes el día 15.09.2016 y restituya los aspectos mínimos para garantizar la continuidad y el aporte de nuestro sector a la economía nacional.

I.- CONCENTRACIÓN ECONÓMICA QUE SUFRE CHILE:

Existe consenso en torno a que la economía de Chile se ha ido concentrando progresivamente desde 1990 a la fecha. Las Mipymes, que en 1985 generaban el 25% de las ventas, hoy generan tan solo el 14% y continúan disminuyendo ese porcentaje año a año. Esa situación ha implicado el que las Mipymes pierdan a manos de las grandes empresas cerca de tres mil millones de dólares anuales en ventas.

Se ha sostenido que este proceso corresponde a la imperiosa necesidad de las grandes empresas, de dotarse de una fuerza interna que les permita financiar su expansión a mercados más amplios. Como el mercado chileno es pequeño, el único espacio posible para que las grandes empresas se proyecten hacia el exterior sería darles una base sólida en los mercados nacionales, lo cual debe leerse como, que ellas deberían ocupar crecientemente el espacio que hoy poseen en la economía las empresas Mipymes.

Dado ello, la drástica disminución de la participación de las Mipymes en los mercados, asi como el aumento de la participación de las grandes y megaempresas, se ha evaluado como un fenómeno positivo y el declive de las Mipymes se ha asociado a la presencia de procesos, que algunos denominan como “destrucción creativa” y ”modernización de la economía chilena”.

Sin embargo, se ha subestimado el rol que jugaría en la economía y sociedad chilena, el hecho que hoy más del 86% del PIB es generado por poco más de 12.000 empresas de gran tamaño, las cuales al estar controladas por poco más de treinta grupos económicos, poseen todos los incentivos a coludirse y recurrir a medios ajenos al mercado, para fijar reglas del juego que le permitan eludir los escasos márgenes de competencia hoy existentes.

No hay un modo de reducir dichas prácticas colusivas y de control de los grupos económicos, de diversas aspectos de la vida económica y social de chile, así como de la institucionalidad política, si no se introducen mayores niveles de competencia en los diferentes mercados y se eliminan las barreras institucionales que impiden que empresas, fuera del control de dichos grupos, aumenten sostenidamente sus participaciones de mercado.

Esa tarea no puede ser realizada al margen de consolidación de actores empresariales independientes y éstos no pueden ser sino las Mipymes. Un Chile sin Mipymes prósperas y modernas no puede sino ser una economía sin mercados competitivos, con alta colusión, y que crecientemente colocará el sistema político, que define las reglas del juego, en manos de los grandes grupos incumbentes, sin posibilitar el ejercicio de una verdadera democracia económica y constriñendo el desarrollo de la productividad de las empresas.

La actual reforma laboral, terminará siendo un fuerte aliciente a la concentración económica y colusión empresarial si no es corregida en el actual trámite legislativo. Las Mipymes están perdiendo cuotas de mercado, pues poseen costos más altos, pero ello no sucede debido a su ineficiencia, sino que porque juegan el partido sometidas a reglas del juego que les impiden competir.

Es cierto que cualquier pequeño empresario, que logre un cierto nivel de financiamiento, podría competir en el mercado del papel higiénico, importándolo a bajos precios desde muchos lugares del mundo. En teoría, de ese modo, ellos podrían competir y obligar a las dos grandes papeleras chilenas a operar con precios más bajos, pero si los canales comerciales están cerrados para ellos, esos productos baratos solo podrán ser vendidos en ferias libres y, por ende, no llegarán a competir de un modo masivo contra las grandes empresas incumbentes.

La Institucionalidad económica está diseñada para que los grandes actores económicos obtengan financiamiento barato y las Mipymes financiamiento caro, para que las pymes deban pagar más caro a sus proveedores por iguales productos o insumos, para que paguen mayores impuestos en proporción a sus ingresos y mayores permisos municipales por el uso de 20M2 que lo que un gran mall paga por un par de hectáreas.

Las pymes son intensivas en el uso de trabajo, luego si el objetivo de la reforma es propender a la justicia social, generando capacidades negociadoras de los trabajadores de las pequeñas empresas, a objeto de mejorar sus remuneraciones, a sabiendas que no existen recursos suficientes en las Mipymes para igualar los salarios de las grandes empresas, éstas verán afectadas la totalidad de sus costos y comenzarán a desaparecer o moverse de un modo masivo a hacia la informalidad.

La productividad de las grandes empresas, salvo entre los trabajadores directos de la gran minería del cobre, no se transfiere sino en muy baja medida hacia los trabajadores, sino que concentran en manos de los grandes capitales. Esa es la base de la distribución regresiva del ingreso que existe en Chile; sin embargo, esa separación entre salarios y productividad no se da por igual en todos los tamaños de empresas.

Según un reciente informe del Ministerio de Economía (2015), las Mipymes poseen productividades promedio que, en comparación a las de las grandes empresas son cerca de un 30% la de éstas, sin embargo, según el INE (2015) los sueldos promedio de las empresas Mipymes se sitúan entre el 65% al 70% de los sueldos de los trabajadores de las grandes empresas. Eso significa que las Mipymes remuneran bastante más ajustadamente a la productividad de sus trabajadores.

Esta debiera ser una razón suficiente, para impulsar una reforma laboral que mejorara la capacidad negociadora de los trabajadores de las grandes empresas; sin embargo, el pretender que dicha reforma otorgue a los trabajadores de las Mipymes iguales capacidades negociadoras que las que poseerán los trabajadores de las grandes empresa, es olvidar que los pequeños empresarios (de entre 8 y 25 trabajadores) no poseen ni de cerca el poder de negociación de los grandes empresarios con miles de trabajadores.

En un sector donde las utilidades anuales de las empresas más pequeñas equivalen a poco más del valor de 10 días de ventas, la sola posibilidad de una huelga equivale a negociar con una pistola en la sien. No parece ser ese el camino para generar una cancha de negociación más equitativa con sus trabajadores. Parece más bien una medida destinada a compensar a la CUT la falta de apoyo que posee entre los sindicatos de la gran empresa privada, permitiéndole ampliar su accionar hacia el campo de las Mipymes, donde sin duda el enorme poder que adquieran no podrá ser en modo alguno contrarrestado.

No es lo mismo, emparejar la cancha de negación de los trabajadores de las grandes empresas, que se enfrentan a un poder patronal formidable, que dotar a los trabajadores de las Mipymes de un poder sindical colosal para enfrentarse a un poder empresarial minúsculo o inexistente.

La perspectiva de la reforma laboral ha sido obviar este tipo de problemas y se ha levantado como bandera de la CUT la necesidad de una “igualdad absoluto del poder sindical de todos los trabajadores”, como una suerte de ley natural escrita en piedra y que se niega siquiera a discutir el que la economía chilena es profundamente dual y, por ende, aplicar un trato común a actores disímiles es un modo encubierto de discriminar a los más débiles. En este caso, los más débiles no son los trabajadores de las pequeñas empresas, los cuales sin necesidad de sindicatos ya poseen salarios muy cercanos a los de las grandes empresas. La parte débil son los empresarios Mipymes, que como norma poseen utilidades que los colocan incluso muy debajo de los salarios de los trabajadores mejor remunerados de las grandes empresas.

Ante esa dura realidad, una parte de la izquierda ha decidido cerrar los ojos y creyendo ser progresistas, se han lanzado a defender políticas laborales que solo pueden ser definidas como populistas.

Si ante una masa de empresas, al borde de la subsistencia, se levanta un poder sindical que aspira remuneraciones similares a las de sus colegas de las grandes empresas, ese 30% ó 35% de diferencia en los sueldos, de verse obligados a subirlos en negociaciones que equivaldrán a un decreto, en las que no se podrá sino aceptar los pliegos de peticiones o bien cerrar las empresas, se pondrá en la mesa de negociación no el nivel de utilidades, sino que la diferencia entre la vida y la muerte de la mayor parte de las Mipymes del país.

Los argumentos en pro de la reforma laboral, tal cual se han planteado con relación a las Mipymes son esencialmente falsos y carecen incluso de las más mínima consistencia lógica o sintonía con hechos indiscutibles.

1. Se afirma que la reforma laboral apunta a restituir los derechos de los trabajadores que les fueron arrebatados durante la dictadura: ese argumento en falso. Durante toda la historia republicana de Chile y hasta 1973, los trabajadores de las empresas entre 8 y 25 empleados no tenían los derechos de sindicalización y negociación que hoy contempla la reforma laboral.

2. Se sostiene que las condiciones del mundo actual son distintas a las del siglo XX, y que hoy si es legítimo homologar las capacidades negociadores de los trabajadores de las Mipymes con las de los trabajadores de las grandes empresas: ese argumento también es falaz. No existe ningún país de Latinoamérica y muy pocos en el mundo, en que exista negociación colectiva reglada en empresas de más de ocho trabadores y menos de 20 ó 25 trabajadores. La línea de corte entre los derechos laborales individuales y los derechos colectivos, se fija en todos los países un poco por encima de los 20 trabajadores. Nicaragua, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Brasil etc., no permiten negociación colectiva para menos de 20 trabajadores. En materia Pyme, es un experimento inédito en el mundo y se enmascara este hecho tras la idea que se está homologando la legislación laboral chilena a la de los países modernos.

3. La CUT ha levantado la idea de la negociación por rama, pero no logró introducirla en el interior de la reforma. La negociación obligatoria con sindicatos interpresas, en lo que a la Mipymes toca, se aproxima a las negociaciones por rama, sin embargo la reforma elimina el actual elemento de voluntariedad y genera un esquema institucional que obligará a las Mipymes a negociar dentro de dicho esquema.

4. Es posible que los sindicatos de las grandes empresas se coordinen, pero imaginar una disolución de dichos sindicatos en sindicatos interpresas, es algo que no posee vialidad alguna y son los propios dirigentes sindicales de estas empresas, los principales opositores a dicha idea. En esta área esa modalidad organizativa no los afecta, solo afecta a las Mipymes.

5. En las Mipymes la situación es distinta, en ellas se podrán estructurar sindicatos multiempresas que serán sindicatos collage; podrán agrupar trabajadores de cualquier establecimiento de ocho o más trabajadores, sean éstos del comercio, la construcción, la minería o las panaderías. No habrán límites sectoriales ni funcionales para su constitución, pero si la obligación de negociar con ellos, de modo que esos sindicatos collage que por definición estarán enormemente alejados de la realidad de las empresas individuales, poseyendo capacidades negociadoras enormes y sin duda orientados, como ya sucede hoy con negociación voluntaria, al levantamiento de reivindicaciones absolutamente alejadas de la realidad individual de las empresas Mipymes, a las cuales les será muy difícil entender a dirigentes a quienes jamás han visto, que no conocen su empresa y ni siquiera su sector y que no podrán apreciar adecuadamente cual es la capacidad real de cada Mipymes para responder a sus reivindicaciones.

II.- PARA LA CONAPYME EXISTEN 3 TEMAS ESENCIALES.

Estos temas esenciales son:

1.- Mínimo de 25 trabajadores para formar sindicados y negociar colectivamente;

2.- Que no se aplique la negociación interempresas a la Micro y Pequeña empresa;

3.- Que se reconozca la polifuncionalidad en la Micro y Pequeña Empresa.

Mínimo para constituir sindicatos: NO SE CUMPLIÓ EL ACUERDO DEL DÍA 15/09/2015. La indicación mantiene en 8 trabajadores el mínimo para formar sindicatos y sólo se subió la fórmula original de representación de un 45% a un 50%.

Lo anterior se materializa en que una empresa con 8 a 17 trabajadores, bastarían 8 trabajadores para negociar colectivamente.
Una empresa con 50 trabajadores, el número mínimo es 25 trabajadores.

Así, dentro de las micro y pequeñas empresas, se está afectando de mayor forma a las micro y a las pequeñas hasta con 17 trabajadores.

Negociación obligatoria con sindicatos interempresas: NO SE CUMPLIÓ EL ACUERDO DEL DÍA 15/09/2015. El acuerdo era que NO sería obligatorio para las micro y pequeñas empresas negociar con los sindicatos interempresas.

Con la indicación:

Las micro empresas tendrán que negociar con sindicatos interempresas de giros distintos, que agrupen trabajadores de micro y pequeñas empresas. Lo que significa que podrán negociar con un sindicato que agrupe trabajadores de comercio, transporte, servicios, alimentación, lavandería…

¿Qué tiene que ver un rubro con otro?

¿Cómo puede ser tratada igual una micro empresa con 8 trabajadores que una con 50 trabajadores?

En el caso de las Pequeñas empresas se obliga a negociar con sindicatos que tengan trabajadores de pequeñas y medianas empresas.
Nuevamente se da el problema de giros distintos y realidades diferentes entre una empresa con 10 trabajadores y una con 200 trabajadores.

Polifuncionalidad: NO SE CUMPLIÓ EL ACUERDO DEL DÍA 15/09/ 2015.

Sólo se pedía que el trabador que está trabajando en un período de huelga, no pudiera ser retirado de su lugar de trabajo por la Inspección del Trabajo, sin que previamente un ente imparcial resolviera si ese trabajador era polifuncional y por ende si estaba haciendo su trabajo.

Este es un asunto esencial, que forma parte del ADN de las Pymes. Desconocer eso es no entender nada del mundo de las Pymes.

La indicación no recogió este compromiso.

De las indicaciones de los senadores, del día 02/03/2016, nos referimos en especial a aquella de los senadores Walker, Zaldívar y Matta para un nuevo artículo 6 B, que consigna que:

“La Negociación Colectiva deberá desarrollarse de manera pacífica entre las partes”.

Constituyendo una de las mayores preocupaciones de los chilenos la falta de seguridad pública, parece de mínima prudencia pedir a empleadores y trabajadores que actúen de forma pacífica.

Este era otro de los acuerdos del día 15/09/2015.

III. POGRAMA DE GOBIERNO Y COMPROMISOS CON LAS PYME.

En la Pág. 80 del Programa de su Gobierno, Excma. Sra. Presidenta, se indica:

“La participación de las empresas de menor tamaño en las ventas totales ha ido declinando en el tiempo. Con ello una porción importante de la población laboral (más del 55%) ha visto disminuida su participación relativa en la producción nacional. Un conjunto de factores ayudan a explicar esta situación: un contexto normativo y regulatorio que ha tendido a favorecer a las firmas de mayor envergadura, la baja cobertura de los programas destinados a apoyar a las empresas más pequeñas, la inferior calidad de las intervenciones en esos estratos, la concentración de algunos mercados y las dificultades de acceso al financiamiento”.
En la Pág. 92 de su programa se plantea la reforma laboral como un instrumento para “nivelar la cancha”. En el mundo de las Mipes, que con el 95% del universo de las empresas, sólo participa del 8% de las ventas; e incluso si se le agrega a la medianas empresas, sólo se llega al 14% de las ventas entre todas las Micro, pequeñas y medianas empresas, NO se puede hablar de emparejar la cancha afectando a los empresarios Mipymes, que son el verdadero eslabón débil de la economía.

Lo establecido en el Programa es que:

“Hay que nivelar la cancha entre empleadores y trabajadores. Debemos promover la capacidad y autonomía de las partes para negociar en igualdad de condiciones y al mismo tiempo la cultura de cooperación y colaboración. Debemos avanzar en modernizaciones que permitan compatibilizar demandas que derivan del dinamismo, la competitividad y productividad con relaciones laborales que dignifiquen el trabajo, que fortalezcan la sindicalización, la negociación colectiva y una justa distribución de las ganancias.”

Sra. Presidenta, las Mipymes representamos el 98,5% de las empresas del país, y no puede aprobarse una reforma Laboral que pretende distribuir desde no hay para hacerlo, y esperamos que Ud. no nos abandone.

** En la foto de inicio, el presidente de CONATACOCH, Héctor Sandoval; el presidente de CONAPYME y de la Confederación del Comercio Detallista y Turismo de Chile, Rafael Cumsille; el titular de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, Juan Araya; el timonel de FECHIPAN, Marcelo Araya; y el presidente de la Confederación Nacional de Pymes, Germán Dastres luego de entregar la carta en La Moneda, exhiben letreros en que se manifiesta: “Conapyme espera que los compromisos se cumplan. ¡¡¡No maten las Pymes!!!”.