Hay que buscarle el lado positivo a las cosas, sobre todo en tiempos de crisis, pese a que las turbulencias han afectado más a los grandes establecimientos comerciales que a los de menor tamaño. Esto debería traducirse en la mantención de la preferencia de los consumidores por los locales de venta al detalle y, para los propios comerciantes pequeños debería dar la pauta para sacarle ventajas a las dificultades económicas globales, lo que sin duda es posible en un país que está bien preparado para resistir los embates del mercado externo.
El provecho de que hablamos será mayor mientras el comerciante detallista se informe cabalmente de los vaivenes económicos; se capacite y, más que nada, efectúe una evaluación y un análisis constante de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas del negocio.
Hay estrategias que acercan el objetivo. Le recomendamos que le brinde a su establecimiento seguridad en el campo de los riesgos. No haga inversiones temerarias ni compre cosas que se paguen por medio del negocio. Y bueno, siempre hay que estar atento a los peligros de la delincuencia y la piratería.
Aconsejamos también bajar al máximo los inventarios y tener un buen stock de los productos que poseen más salida.
Hablando de inventarios, focalícelos en los productos y servicios básicos que los consumidores -reyes del mercado, recuérdelo- no pueden dejar de adquirir y ojala estos sean de máxima rentabilidad.
Sugerimos bajar los costos operativos, ahorrando energía, por ejemplo, o automatizando el negocio. Compre productos con respaldo. Sea ético y honesto en su trabajo, puesto que lo que fácil llega, fácil se va.
Y por último, visite el Portal Virtual de la Confederación del Comercio Detallista y Turismo -www.comerciocompra.cl- donde reina la asociatividad y se dispone de las herramientas para concretar negocios con sabor a triunfo.










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