Reforma Laboral: Los puntos más sensibles que mantienen el "ambiente de encrispación"

Fuente: El Mercurio
Categoría principal: Economía. Palabras clave: reforma laboral

Junto con la reforma tributaria, educacional y constitucional, la reforma laboral constituye uno de los pilares del programa de Gobierno de Michelle Bachelet para "nivelar la cancha", como han dicho las mismas autoridades, en materia de justicia social.

Sin embargo, al igual que en los otros proyectos, el diseño de esta reforma ha tenido un fuerte rechazo por parte de la oposición y el empresariado, lo que ha ayudado a desencadenar la llamada "crisis de confianza" por la que atraviesa el sector político y económico del país, que obligó al Gobierno a cambiar el "tono" desde los ministerios de Hacienda y del Interior.

Con el reemplazo del Libro IV del Código del Trabajo, que se refiere a las Negociaciones Colectivas, el proyecto de ley que ingresó al Congreso en diciembre del año pasado busca modernizar el sistema de relaciones laborales en base a los convenios N°87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo, a los que suscribió Chile y que garantizan la libertad sindical y la protección de este derecho.

El sistema por el que actualmente se rigen las negociaciones de los trabajadores con sus empleadores se basa en el Plan Laboral de 1979 creado por el ministro del Trabajo de esa época, José Piñera.

Las principales modificaciones

El proyecto suma a las negociaciones colectivas a aprendices, trabajadores eventuales o transitorios y mandos medios, que no considera el actual plan, y además aumenta la intervención de la Dirección del Trabajo y los Juzgados del Trabajo en este proceso.

Los puntos más conflictivos para los empresarios, y que precisamente son los tres ejes de la reforma, los recogió la Cámara de Comercio de Santiago a través de una encuesta realizada a 191 compañías del país de distintos tamaños y sectores, y son:

1.- Reemplazo en huelga: La reforma prohíbe que los empleadores reemplacen de manera interina a los trabajadores en huelga, tal como ocurre ahora para evitar la paralización de la producción. El objetivo es que exista una real presión de sus demandas.

Eso sí, el proyecto exige a los sindicatos entregar equipos de emergencia para evitar daños a los bienes materiales de la empresa. A esto se le llama Servicios Mínimos y también corre para garantizar la prestación de servicios básicos a las personas en general, como agua, electricidad, tráfico aéreo, entre otros.

Aunque esto es nuevo en la ley, la Corte Suprema ya ha dictado fallos en contra del reemplazo en huelga, siguiendo los dictámenes de la OIT.

2.- Titularidad sindical: Con este proyecto, lo únicos facultados para negociar en una empresa son los sindicatos, por lo que ya no podrán hacerlo los grupos representantes. Estos grupos sólo podrán negociar en las compañías que no tengan sindicato, pero sin derecho a huelga ni fuero. Esto pretende incentivar la adhesión y creación de los sindicatos al interior de las firmas.

3.- Piso de Negociación: El proyecto establece este punto como un "derecho adquirido", en donde el empleador debe ofrecer al menos los mismos beneficios fijados en el contrato colectivo anterior, con exclusión de un reajuste pactado, incrementos reales, "pactos sobre condiciones especiales de trabajo" y el bono por término de conflicto. Sí incluye beneficios que no constituyan remuneración, como bonos de colación, aguinaldos, seguros de salud , etc. La única excepción es que el empleador podrá excusarse siempre y cuando las condiciones económicas de la empresa así lo justifiquen.