Génesis, desarrollo e impacto de la crisis en ojos de cercano testigo

Fuente: Confedech
Categoría principal: Economía. Palabras clave: crisis

* Por considerarla concisa y documentada respecto de la crisis del mercado estadounidense, trasmitimos carta de habitante de Miami, recibida hoy en eldetallista.cl

Mucho se habla de la crisis financiera en estos días. Hay una razón de peso para comentar los acontecimientos. Está en juego la solidez económica de Chile y de sus empresas, muchas de ellas pequeñas y medianas. Pero en este mar de opiniones, llegó a eldetallista.cl un mail no demasiado extenso y preciso en la constatación de las causas y efectos de las turbulencias. Por eso, lo reproducimos en forma textual, guardando el anonimato del autor. señalándoles que es estadounidense y vive en Miami, Florida, así es que las consecuencias de esta volatilidad de mercados la siente en la piel.

Dice: "En una primera fase, la crisis golpeó fundamentalmente al sector financiero y a los mercados bursátiles. En un extremo de simplificación podríamos definirla como la pérdida masiva de confianza ocurrida como respuesta a los manejos inapropiados en el sector inmobiliario de Estados Unidos. Consistieron esos manejos en el otorgamiento de créditos para la adquisición de viviendas a millones de personas, más allá de sus posibilidades de pago. El paso siguiente fue la emisión, también masiva, de títulos cuyo respaldo eran las hipotecas sobre esas viviendas. Estos títulos se vendieron en todas las bolsas del mundo y los recursos obtenidos fueron utilizados para repetir el mismo tipo de operaciones, en sucesivas etapas, inundando el mercado con papeles cuyo riesgo ni siquiera era conocido por quienes los adquirían. Finalmente estalló la llamada crisis de los créditos subprime.

Al subir las tasas de interés, millones de familias perdieron sus viviendas. Se desató un intenso proceso de ejecución de hipotecas (foreclosures) y el valor de las propiedades inmobiliarias se vino al suelo. Estos eventos arrastraron consigo no sólo a los bancos sino también a las principales bolsas del mundo, en un desplome sólo comparable con el crash de 1929.

Las instituciones financieras -grandes y pequeñas- se quedaron sin recursos para seguir otorgando créditos. La reducción del dinero disponible para prestar es precisamente lo que define un "crunch". Sus consecuencias asfixian a los consumidores y limitan las inversiones. A partir de ese momento la crisis comenzaría a contagiar al sector real de la economía, con el riesgo de desembocar en una grave recesión mundial.

Los gobiernos se vieron obligados a intervenir auxiliando masivamente a los bancos. La realidad es que las intervenciones de este tipo terminan acarreando un costo elevadísimo para la sociedad. Sin embargo, en este caso, se trataba de escoger entre varios males el menor.
Veamos un ejemplo. Un paciente no puede vivir para siempre pegado a un corazón artificial. Ahora bien, cuando está en riego la vida misma del paciente, este tipo de medidas de emergencia puede resultar indispensable.

Eso fue lo que ocurrió. En una acción sin precedente, los gobiernos de Estados Unidos, de la zona del euro, del Reino Unido y de las naciones más importantes del mundo, se pusieron de acuerdo para aplicar medidas de emergencia que pudiesen salvar la vida de ese paciente al que conocemos bajo el nombre de "economía mundial". Esperemos que esas medidas sean sólo temporales y que pasada la gravedad, sean retiradas. Pero no nos hagamos ilusiones. El precio habrá que pagarlo y será alto. El mundo tendrá que enfrentar una etapa de fuerte desaceleración de la economía global.

Según Goldman Sachs, "el congelamiento de los mercados crediticios está actualmente deprimiendo la demanda de petróleo mucho más allá de lo que sugieren los fundamentos económicos". El Deutsche Bank estima que el precio del crudo referencial WTI podría caer a finales de año por debajo de los 60 dólares el barril".